Este blog es un blog personal, contiene boludeces varias, comentarios sobre cosas que me interesan, pasan o pienso. Algunas pueden ser de mal gusto, sexistas, xenófobas o indefendibles pero bueno, de eso se trata tener un blog propio.
Lunes, 13 de noviembre de 2006
Nada mejor que perder la billetera en otro país.
Este último tiempo estuve llendo a trabajar a Montevideo (Uruguay), como siempre me llevo un recuerdo de los lugares donde voy, se me ocurrió perder la billetera con absolutamente todo (tarjetas de crédito, de débito, registro de conducir, carnet de la obra social, etc) justo un día antes de volverme.
Era la primera vez que perdía la billetera en mi vida, me sorprendió no ponerme nervioso, será que estaba trabajando tantas horas por día que estaba en estado semi-inconsciente permanentemente.
La perdí a la 1am entre que me bajé del taxi y entré al departamento (no la olvidé en el taxi, cuando bajé la tenía en la mano), me levanté a trabajar a las 7.30am y ahí me di cuenta que faltaba, la busqué y fui al trabajo. Al mediodía regresé a dar vuelta el departamento a ver si aparecía sin resultados, así que la dí definitivamente como desaparecida en acción.
Llamé al banco para dar de bajas las tarjetas y solicitar nuevas, esto trajo una grata sorpresa: te cobran u$s10 en concepto de un seguro por cada tarjeta, o sea que me podía quedar tranquilo por las compras fraudulentas que pudieran surgir.
El problema vino después: cómo me volvía a la Argentina sin documentos! encima era el fin de semana de la XVI Cumbre Iberoamericana, por lo que en la embajada Argentina seguramente no iba a haber nadie.
Por suerte conocí a alguien de la policía que me ayudó a hacer la denuncia y me contactó con gente de migraciones, tanto del lado argentino como del uruguayo para poder pasar.
Una vez en Buenos Aires fui a sacar nuevamente el registro ($50) y ahora circulo con la cédula vencida (la anterior que tenía).
Como verán no es tan grave, aunque recomiendo para amantes de la adrenalina la sensación de "ahora cómo me vuelvo", esas 2 o 3 horas de desesperación no tienen precio.
Por: Federico Buzzoni | General | Comentarios (0) | Referencias (0)